Cuando enero existió en tiempos de comuna
tu infancia dulce se arrimaba entre hambruna
en los brazos del viejos roble
Hoy no existen vientos, ni ese roble.
Alguna vez en verano tus conejos
saltaron pastizales desprevenidos
Ahora en vez de pasto hay una tierra comunista
que albergan los lobos de las praderas.
Existieron alguna vez un par de girasoles
cuando en el cielo se levantó enero
ya en los tristes campos
han muertos al abrirse un sol eterno.
Y en tus partes alto, arriba de la catedral
gallinazos sin plumas se posaron
esperando a las níveas palomas
que tu nombre llevaron.
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