sábado, 10 de mayo de 2014

La dulce nueva belleza

Se nos daba los encuentros fallados en nuestro tiempo. No todo tiempo pasado fue el mejor, pero a nuestros ojos a veces podía resultar lindo.

Habían marcas en nuestras manos, habían cicatrices en nuestras espaldas, la primera vez que nos acostamos, y si mal no recuerdo era de primavera.

Que un chico había abusado de ti cuando eras apenas una niña de doce años, y que una mujer sedujo tu corazón para darle los mismos abrazos a cualquiera que se pasaba delante de ella. Que por mi lado, era un inexperto y solo una vez había amado, y fracasado. Cada uno tenía su historia tan distinta al otro.

Y en nuestras palmas se juntaban nuestros más grandes deseos, algo separados.

Después de terminar el acto me dabas la espalda y luego volteabas. Yo veía la luz, que reflejaba tu espalda. Tus caderas se juntabas a mi torso, y tus huesos marcaban mi piel. Se había perdido algo entre nosotros, no sabíamos qué, ni cuando, ni por qué. Pero a veces parecía que simplemente nosotros dos, entre nosotros nos encontrábamos.

Que hubiese pasado, si no hubiésemos encontrado nuestras manos. Hubiésemos seguido nuestros caminos cada uno por separados.

Tu cuerpo fino, y la delicadeza de tu cuerpo, que había crecido entre la más grande miseria, seguía intacta, pese a los años y a las tristezas.

¿Y que decías cuando te contaba un cuento? Ya casi es imposible enmarcarlo en un recuerdo, a lado del borde de tu boca, el de tus senos, el de tus cabellos.

¿Cuanto tiempo se nos había pasado? Pareciese que hubiesen pasado días cuando, ya teníamos años, de que en si nos hubiésemos albergado.

En las tardes frías, cuando un cigarro decoraba tu mano, y reíamos de todos nuestros errores, y cicatrices, decías a veces con un tono burlesco, eres un idiota.


Y ahí se nos tenía muchas veces, dando una pequeña vista al pasado, observando con más amplitud del futuro. ¿Que haríamos mañana? Sacaríamos algunas cuantas sonrisas, tu obra sería la más cotizada entre las artistas de esta ciudad de plástico, mientras yo inmortalizara tu nombre en tantas cosas que escribía.

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